Monasterio

Convento San José Carmelitas - Exterior

El monasterio de San José de carmelitas descalzas. Medina del Campo Santa Teresa de Jesús funda este convento el 15 de agosto de 1567 en unas humildes casas cedidas por Dª María Juárez de Herrera, Señora de Fuente el Sol, su primera benefactora. En la siguiente década, el conjunto conventual va ampliando sus dependencias a medida que se adquieren los edificios y terrenos colindantes sin apenas modificación; por ello, aún queda patente el carácter de su arquitectura basado en los elementos propios de la tradición popular de la zona con el ladrillo como principal elemento constructivo.

El convento consta de tres ámbitos: de una parte, el zaguán de entrada, el locutorio y la parte distribuida por el patio “del corredor”, zona que se corresponde con la más antigua del conjunto; toda ella está edificada con los elementos propios de las construcciones tradicionales, a base de pies derechos de madera y paramentos de adobe y ladrillo encalado; esta parte ha llegado prácticamente intacta hasta la actualidad. En segundo término, la parte del claustro nuevo, de dos plantas y en su totalidad edificado en ladrillo, con arquerías de medio punto y pilastras toscanas en el piso inferior, y ventanales rectangulares con antepechos en el superior, en cuyo derredor se reparten las estancias y dependencias anexas. Por último, la huerta, cuyo extenso solar aún se mantiene dedicado a tal fin y donde hay instaladas dos capillas una dedicada al Monte Carmelo y otra a la Santa fundadora.

Acceso a la celda

En 1654, se llevan a cabo obras de cierta importancia que afectan a diversas partes del conjunto conventual. Las dirige el maestro arquitecto Mateo Martínez y consisten en: fortalecer con nuevas viguerías y pies derechos las estancias situadas sobre el cuerpo de la portería; reparar, “jarrear y balnquear” las bovedillas, muros, tabiques, antepechos y entrepaños de los dos pisos del claustro nuevo “con el mejor yeso que se hallare“, colocando un nuevo solado en toda la planta inferior del mismo, así como las puertas y ventanas de las galerías superiores; y, de otra parte, realizar obras de acondicionamiento de los nichos de la capilla mayor de la iglesia y una nueva puerta por acceder a la sacristía