Corredor de la Santa y el patio antiguo

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El “Corredor de la Santa” es una galería de pies derechos del patio antiguo del convento –originariamente sería el de las casas de Dª María Suárez- que se conserva intacto desde los tiempos de la fundación; a él se abren las celdas del convento primitivo. Formado por paredes de tapial encaladas, viguerías con bovedillas en los techos y antepechos de piezas entramadas cuadradas, consta de dos plantas. Suponemos que, siguiendo las formas constructivas tradicionales del momento, el patio antiguo debió de tener tres corredores o lados porticados de los cuales se conserva sólo éste. Su perpendicular, el adosado a la nueva iglesia, se intuye en las huellas de zapatas y canecillos que podemos contemplar todavía.

En este último corredor, cegado y reconvertido en el siglo XIX en un conjunto de pequeñas salas consecutivas, se han dispuesto ahora algunas obras de arte más entre las que cabe destacar una singular escultura de la Virgen del Carmen conocida como “La Napolitana”, atribuida a Nicola Fumo, que sigue el modelo de “la Bruna” (“la Morena”), llegada a Nápoles desde el Monte Carmelo (fue la imagen titular del desaparecido convento del Corpus Christi de Carmelitas Descalzos). Con ella se muestran dos cruces de celda y dos lienzos: uno anónimo en el que se representa a Santa Teresa escribiendo y otro, atribuido a Diego Valentín Díaz, con la Intercesión de la Santa por la niña Teresa Benavides y Silva. Dos piezas de marfil: una magnífica Virgen con el Niño, de origen hispano filipino, y un Calvario de procedencia italiana, cierran el conjunto de obras expuestas en este ámbito, que es el previo al coro alto de la iglesia por donde llegamos a la celda de Santa Teresa.