Iglesia conventual

Retablo

La iglesia del monasterio de carmelitas descalzas se construye entre 1596 y 1603 dirigiendo las obras Francisco y Andrés López. De muy sencilla composición, presenta tan sólo motivos ornamentales geométricos muy simples, en consonancia con los cánones tradicionales de los templos conventuales del momento. En planta, consta de una sola nave de tres tramos cubiertos con bóveda de cañón con lunetos y capilla mayor de planta rectangular cerrada con cúpula rebajada. En la clave y las pechinas de este último espacio campean los escudos de la familia de Dª Ana de Monroy, viuda del correo mayor Antonio de Vera quien será quien adquiera su patronato en 1609; sus restos descansan bajo una lápida de pizarra donde nuevamente encontramos el blasón familiar. Por el friso de la capilla mayor podemos leer la inscripción conmemorativa que recuerda dicho patronato, ya cuatro veces centenario:

“A GLORIA Y ONRA DE DIOS Y DE LA INMACULADA CONZEZION DE LA BIRGEN MARIA Y DEL GLORIOSO S JOSEPH Y DEL SERAFICO PADRE S FRANCISCO Y LAS MADRES TERESA DE JHS LOS SEÑORES ANTONIO DE BERA CORREO MAYOR QUE FUE DESTA VILLA Y DOÑA ANA DE MONROY SU MUGER DOTARON Y FUNDARON ESTA CAPILLA CON LA MISA CONBENTUAL DE CADA DIA PERPETUAMENTE EL AÑO 1609″.

En la fachada exterior del templo se advierte la austera sencillez del conjunto de la que tan sólo cabe reseñar el arco de acceso de medio punto, una hornacina que acoge la escultura de San José, titular del convento, y un cuerpo de remate dotado de reja de picos en el que se alza una modesta espadaña que acoge un esquilón.

El retablo mayor de la iglesia fue instalado en 1622 y policromado a partir de 1640. Su estado actual obedece a una sustancial reforma realizada en el primer cuarto del siglo XIX, que afectó al basamento y al cuerpo principal, con la incorporación de un monumental tabernáculo de planta circular e imitación de mármoles en la policromía. Preside el conjunto la escultura de San José con el Niño de finales del siglo XVII, atribuida al escultor José de Rozas. El conjunto se remata con un ático en cuyo cuerpo central se encuentra una pintura sobre lienzo, de la primera mitad del siglo XVII, que representa el Calvario.

Los retablos colaterales no han sido reformados, conservando la estructura original que concibiera el ensamblador Pedro Leonisio en 1639, según encargo de Dª Catalina de Canseco. Ambos siguen una tipología de gran sobriedad compositiva, que se repite con escasas variantes en otras iglesias de la misma orden: una escultura de bulto redondo alojada en la hornacina del cuerpo principal, con dos pinturas sobre lienzo en el banco y otra de mayor tamaño en el ático. El retablo del lado de la Evangelio lo preside la escultura de la Virgen del Carmen realizada hacia 1610-1620, durante los años de colaboración de los escultores toresanos Sebastián Ducete y Esteban de Rueda; las pinturas del banco representan la Presentación de la Virgen en el templo y la Anunciación, y la del ático a la Familia de la Virgen. El colateral de la Epístola está dedicado a la Santa fundadora, con escultura titular realizada hacia 1620 siguiendo el conocido modelo de Gregorio Fernández; las pinturas del banco representan la Aparición de Cristo a Santa Teresa y la Transverberación, y en el ático la imposición del collar a Santa Teresa. Estos lienzos, al igual que los del retablo del Evangelio, son cercanos al estilo de Jerónimo de Calabria.

En la nave de la iglesia se encuentran dos pinturas sobre lienzo del siglo XVII que representan la Adoración de los Magos y el Santo Cristo de Burgos, ésta última firmada en la parte inferior central por Pedro de Reoyos Castro. Las rejas que comunican el presbiterio con el coro bajo probablemente fueron realizadas a comienzos del siglo XVII por Alonso Macías, autor de la reja de hierro que antiguamente protegía las laudas sepulcrales de los patronos del convento D. Antonio de Vera y Dª Ana de Monroy, colocadas en el centro del crucero.

En la sacristía de la iglesia, junto a una sencilla cajonería del siglo XVII, se conservan los lienzos de la Sagrada Familia y la Visión de Santa Teresa de Cristo atado a la columna, ambos de talleres vallisoletanos del siglo XVII.