Celda de la Santa

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Con motivo del primer centenario de la muerte de Santa Teresa, en 1682 se acomete la transformación en una pequeña capilla oratorio de la celda que originariamente ocupara la Santa Madre en sus numerosas estancias. El espacio se cubre con una cúpula sobre pechinas, ornamentada con ángeles músicos y labores vegetales, coronada con  una pequeña linterna lucernario que permite el paso de la luz natural. En las pechinas aparecen los santos Elías, José, Alberto y Juan de la Cruz

Recorre el conjunto la siguiente inscripción:

“NTRA MADRE Y SERÁFICA DOCTORA STA. TERESA DE JESÚS FUE PRIORA EN ESTE SANTO CONVENTO Y TUVO POR CELDA ESTE ABREVIADO CIELO DONDE LA SANTA ENSEÑÓ A SUS HIJAS DOCTRINA TAN CELESTIAL QUE DE ESTE ESCUELA SALIERON MUCHOS Y MUY AVENTAJADOS SUJETOS QUE ILUSTRARON EL CARMELO RENOVADO. ADORNÓSE ESTA SAGRADA CELDA A HONRA DE NTRA. STA. MADRE. AÑO 1682”.

 La paredes se decoran entonces con pinturas murales de cestos de frutas, aves y enramados y, debidamente enmarcados, tres lienzos de la segunda mitad del siglo XVII, que pueden adscribirse al taller de Diego Díaz Ferreras, en los que se representan, respectivamente: la aparición de Cristo a la columna a Santa Teresa de Jesús, la Transverberación de Santa Teresa y un episodio de su infancia. El conjunto está presidido por un pequeño altar con la imagen de la Santa flanqueada por dos bustos relicarios de finales del siglo XVI. La escultura titular de esta capilla quizá se tallara hacia 1682 y el repolicromado que actualmente presenta quizá oculte un trabajo cercano a José de Rozas, en cuyo estilo se detecta el empleo de la actitud calmada y distante propio de las obras de este artista.

También en este angosto espacio se conservan, junto con una tabla relicario de Santa Teresa, las siguientes obras: una Cruz relicario de marfil, del siglo XVII, una tabla de la misma centuria de San Francisco orando ante el Crucifijo y cuatro pequeñas pinturas sobre cobre representando la Estigmatización de San Francisco, Virgen con el Niño, Jesús Nazareno y el Ángel de la guarda (las tres primeras del siglo XVII y la última del XVIII).