Locutorio antiguo

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El encuentro entre Santa Teresa y San Juan de la Cruz

“Poco después acertó a venir allí  un padre de poca edad, que estaba estudiando en Salamanca, y él fue con otro por compañero, el cual me dijo grandes cosas de la vida que este padre hacía. Lámase fray Juan de la Cruz. Yo alabé a nuestro Señor, y hablándole, contentóme mucho, y supe de él cómo se quería también ir a los cartujos. Yo le dije lo que pretendía y le rogué mucho esperase hasta que el Señor nos diese monasterio, y el gran bien que sería, si había de mejorarse, ser en su misma Orden, y cuánto más serviría al Señor. Él me dio la palabra de hacerlo,…”

Con estas palabras extraídas del Libro de las Fundaciones (cap. III, f.11r), Santa Teresa narra su encuentro con fray Juan de la Cruz, ocurrido en el locutorio del monasterio de San José de Medina. Ella, que ya tenía en su mente la reforma y expansión de la Orden, le hace partícipe de sus aspiraciones y le insta a ayudarla en tan magno empeño; por su parte, fray Juan se compromete con la reforma que quiere llevar a cabo Teresa y regresa a Salamanca para matricularse en su Universidad como alumno de Teología, a la espera de que se encuentre una nueva casa para acoger a “aquellos frailes soñadores de la Cartuja“. Nacía, de este modo, en estas cuatro paredes, la expansión del Carmelo renovado. La Madre tenía cincuenta y dos años y fray Juan sólo veinticinco. Los caminos de ambos se cruzaban a mediados de octubre de 1567 en este antiguo locutorio.